Rodríguez advierte que este problema fomenta el contrabando y la especulación, y que es necesario ajustar el precio para evitar una crisis similar a la del azúcar en 2010.

El gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, atribuyó la escasez de aceite refinado en los mercados nacionales al congelamiento de su precio desde 2008, lo que ha generado un “enorme diferencial de precios” con países vecinos. “El aceite está fijado en 11 bolivianos desde hace 16 años, pero llevarlo a Chile, Perú o Brasil puede significar hasta tres veces más”, afirmó Rodríguez en un video compartido en redes sociales.

Además del contrabando, señaló que otros factores como el acaparamiento, ocultamiento y especulación agravan la escasez. Rodríguez explicó que los mayoristas y revendedores prefieren destinar el aceite a mercados internacionales para obtener mayores ganancias, en lugar de abastecer el mercado interno. Esta situación, según el IBCE, fomenta el contrabando a la inversa, exacerbando la crisis en Bolivia.

Rodríguez subrayó que la producción de aceite está garantizada, como confirmó recientemente el Gobierno durante sus visitas a las industrias aceiteras en Santa Cruz. Sin embargo, la falta de control sobre los precios y las prácticas especulativas están impidiendo que el producto llegue adecuadamente al consumidor local.

Para evitar que Bolivia repita la crisis del azúcar en 2010, cuando tuvo que importar para satisfacer la demanda interna, el IBCE sugirió ajustar el precio del aceite. “Por ahí va la corrección a este grave problema”, concluyó Rodríguez, señalando que un cambio en la política de precios ayudaría a estabilizar la oferta y demanda del aceite en el país.

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