Evo asegura que los médicos no quieren atenderlo por instrucción del Gobierno, pero no se mostró enfermo, pese a que alegó un mal estado de salud para no asistir a su audiencia cautelar.

Evo Morales mostró este domingo otra faceta de su estado anímico al sonreír, bromear con sus colaboradores y cuestionar a las autoridades del Gobierno mientras conducía su programa dominical desde su domicilio. Esto ocurrió sin aparentar ningún rastro de debilidad, pese a que días antes se había excusado de asistir a una audiencia cautelar en Tarija, argumentando problemas de salud.

Morales, a través de sus abogados, había informado que debía guardar reposo debido a un cuadro de neumonía y bronquitis, motivo por el cual no asistió a la audiencia convocada por el juez Nelson Rocabado para que responda por delitos de trata y tráfico de menores. Ante su ausencia, el juez emitió una orden de aprehensión, arraigo, congelamiento de cuentas y anotación preventiva de bienes.

En su programa dominical, Morales estuvo acompañado por el abogado Nelson Cox y el expresidente de la Asamblea Legislativa Departamental de Cochabamba, Juan Carlos Iraola. Durante la transmisión, Morales bromeó con Iraola después de que este lo calificara como “líder indiscutible”, a lo que respondió que eso no era del todo cierto, ya que en algún momento había discutido con él, comentario que generó risas entre los panelistas.

Según se indicó en el programa, más de 40 neumólogos y 20 cardiólogos habrían rechazado asistirlo, lo que calificó como una “mala señal” del Gobierno. También denunció que un médico que lo habría diagnosticado fue despedido de un centro médico privado. Todas esas versiones fueron desmentidas por el Gobierno que lo acusó de mentir con descaro.

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