Luis Fernando Camacho rompió el silencio para respaldar a Samuel Doria Medina. En un gesto cargado de simbolismo, el gobernador cruceño pidió unidad y cambio frente a un país asfixiado por la corrupción.

Desde la cárcel de Chonchocoro, Luis Fernando Camacho volvió a irrumpir en el tablero político con un movimiento calculado: apoyar públicamente la candidatura de Samuel Doria Medina. En un contexto de fragmentación opositora, su mensaje apunta a ordenar el escenario y marcar una línea clara de acción.

En su declaración, Camacho cuestionó duramente al gobierno por su “ineficiencia, corrupción y desgaste”, y advirtió que Bolivia necesita un cambio profundo, liderado por alguien con capacidad técnica y visión de Estado. Para él, ese perfil lo encarna Doria Medina, a quien definió como “una opción realista para sacar al país adelante”.

El respaldo no es menor. Camacho sigue siendo una figura central en el oriente boliviano y conserva un fuerte capital político entre sectores críticos del MAS. Su decisión de alinearse con Samuel pone presión sobre otros posibles candidatos de la oposición y acelera la necesidad de definiciones dentro del bloque anti-oficialista.

Con este gesto, el gobernador cruceño se mantiene como un actor influyente, incluso desde la cárcel, y empuja a la oposición a dejar atrás la dispersión para construir una alternativa competitiva. El apoyo a Doria Medina no solo fortalece su candidatura, sino que puede actuar como catalizador de un frente más amplio con posibilidades reales de disputar el poder.

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