La falta de harina subvencionada obliga a reducir la producción a la mitad. El sector exige al Gobierno regularizar la entrega o anuncia un posible paro.

La venta del pan de batalla comenzó a escasear en varios mercados y tiendas de La Paz y El Alto, debido a que los panificadores no están recibiendo harina subvencionada por parte del Gobierno. Según el sector, el retraso en la entrega ya suma un mes, lo que los obliga a comprar harina en el mercado libre a precios elevados y a reducir drásticamente la producción.

“Tenemos que comprar harina a 400 bolivianos el quintal y así no conviene trabajar”, explicó Germán Calle, panificador paceño, quien detalló que, en condiciones normales, elabora 3.000 panes diarios, pero ahora solo produce la mitad. Desde el Viceministerio se reconoció que la falta de pagos a los productores de harina ha impedido que Emapa garantice el abastecimiento a los panaderos.

Ante este panorama, los panificadores convocaron a una reunión nacional este martes para evaluar medidas de presión. Advierten que, si el Gobierno no cumple con el cronograma de entrega, se verán obligados a suspender la elaboración del pan de batalla. La situación genera preocupación en la población por un posible desabastecimiento y aumento del precio del pan en los próximos días.

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